Tantra Desvelado

El pasado sábado 6 se realizo en MiYoga un taller sobre Tantra.

Aquí os dejamos unos apuntes de algunas cosas que traté en el mismo… evidentemente las prácticas no son reproducibles aquí 😉

Se inició con una definición recogida por Sir John Woordroffe (Arthur Avalon) del MahaNirvanaTantra:

Tanyate vistriyate gñyanamanena iti Tantram |

«Aquello por lo cual se logra, prolonga y perfecciona el Conocimiento y sus poderes es Tantra» 

La palabra Tantra tiene su origen en dos palabras sánscritas tanoti o expansión y trayati o liberación. Así pues, Tantra es un método para expandir la mente y liberar la energía potencial dormida.

Pero el Tantra es, sobre todo, el acto de elevar la conciencia individual para recuperar la consciencia de la identidad o fusión con la Conciencia Divina o Cósmica. En la que estamos, pero que no somos capaces de percibir, y donde toda dualidad deja de existir. Este punto aparece recogido en los Shivasutra, I, 5

Udyamo bhairavah |

«Bhairava (Shiva, la Conciencia Suprema) es una repentina elevación de Conciencia.»  

Mientras funcionemos en la esfera de la mente y los sentidos, no podemos traspasar sus límites finitos y restrictivos. La expansión de la mente es el fenómeno que nos permite experimentar más allá del campo de los sentidos, del tiempo, del espacio y de la materia. En esta esfera, dejamos de estar limitados por la distancia y el tiempo.

Las acciones que realiza una persona, no debe ser lo que se juzga, sino la percepción mental, la actitud y la intención por la cual se llevan a cabo. Para el Tantra la purificación, los ritos purificadores, son muy importantes. La lógica detrás de esta posición se aclara cuando consideramos la definición de pureza: cualquier cosa que sea algo distinto de la Conciencia es impura, mientras que cualquier cosa que sea experimentada como algo idéntico a la Conciencia es pura.

Tras la dominación aria (unos 1.500 años a.C.) de una gran parte de la India, quien practicase Tantra, reverenciase a la mujer, o a divinidades femeninas, era perseguido y torturado. Por este motivo, el Tantra tuvo que convertirse en una tradición secreta (gupta vidya), que aún hoy se mantiene y por ese motivo es tan mal conocida en su esencia.

Desafortunadamente, en Occidente, los practicantes del “neotantra” promueven la “sexualidad sagrada” como un medio para tener orgasmos más largos y más profundos, con la retención masculina. Esto sólo sirve para fortalecer la ilusión de que “soy mi cuerpo” y que la felicidad de uno depende de complacerlo.

En realidad, la mujer juega un indispensable—y a veces incluso dominante—papel: lo femenino y lo masculino (Shakti y Shiva) son símbolos fundamentales de la realidad y el tantrismo suprime esta dualidad para acceder a la unidad a través de la unión.

Aunque los textos Kaula (una escuela tántrica) están generalmente escritos desde el punto de vista masculino, en este contexto se enfatiza que no existe ninguna diferencia en la experiencia de ambos sexos. Cuando se hace la distinción, es por el contrario a favor de la mujer, que es la única capaz de nutrir el germen creativo, no sólo en sentido biológico sino también en el espiritual.

Este es uno de los significados de la afirmación: Shiva sin Shakti no es más que sava (un cadáver), aunque también tiene otro significado oculto que se manifiesta en los rituales de unión. Los textos tántricos utilizan la mayor parte de las veces un lenguaje “crepuscular”, que no puede ser interpretado más que con la ayuda de un maestro que conozca el significado real.

Las herramientas que se usan en el Tantra para alcanzar estos objetivos son el Yoga, la Meditación, Mantras, Yantras, Visualización, Nyasa, etc. en elaboradas y a veces complejas prácticas. Evidentemente, todo esto no se consigue de un día para otro, ni en un taller de un fin de semana, una semana o un mes… Para alcanzar resultados consistentes es necesario el estudio y el rigor; y sobre todo la disciplina de la práctica.